Los 19 de 2019: los mejores montajes para la crítica

Hay quien las detesta, siempre se queda algo bueno fuera, y siempre entra algo con lo que no estamos de acuerdo… Pero no es nuestro caso: en volodia.es nos encantan las listas. Así que, un año más, hemos reunido a una selección de críticos y periodistas especializados en artes escénicas para elegir lo mejor del año y formar parte de nuestro ránking del mejor teatro del año que termina. Ya está aquí nuestro #TopVolodia2019.
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El muerto al bollo

ADIÓS ARTURO

Suele ser al revés. Ya saben: el muerto al hoyo y el vivo al bollo. Pero aquí llegan Jordi Milán y su tropa y le dan la vuelta al tema mortuorio adornándolo con plumas, lentejuelas y excesos multicromáticos. A fuerza de ser una compañía mainstream , La Cubana ha llegado a ser contracorriente, un grupo de perros verdes, amarillos y fucsias que hacen algo tan transgresor como es la revista de varietés en la España de 2019.

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Las chicas de oro

"Las bárbaras",de Lucía Carballal
Martínez, Wagener y Fernández, en la obra / Foto: marcosGpunto
LAS BÁRBARAS

La primera frase de Las Bárbaras, el nuevo texto de Lucía Carballal, parece una declaración de intenciones: “No quiero más dramas en mi vida / Sólo comedias entretenidas”. La dice la cantante que ameniza el bar de un hotel donde han quedado tres amigas, más o menos entradas en años. Pero, claro, no es Carballal quien habla, sino Fangoria, en la voz límpida y hermosa de María Rodés, que en este montaje ejerce de intérprete musical y de actriz. Alaska se repetirá más adelante, casi ya al final, con un clásico: A quién le importa. Continuar leyendo “Las chicas de oro”

Yo, robot

"Metálica", de Íñigo Guardamino
Isla, Luengo y Sáenz de Heredia, en la obra / Foto: Mario Zamora
METÁLICA

A estas alturas del siglo XXI cualquier persona mínimamente interesada en la tecnología y en la ficción conoce las tres leyes de la robótica de Asimov. Quizá, ya entrados en la era de la IA e internet, nos queda enunciar correctamente un nuevo conjunto de leyes: las de la Humanidad; es decir, las que regirán nuestra relación con los robots y, en concreto, su uso sexual (un tema del que ya se ha escrito, aunque queda mucho camino por andar). De esa relación trata el angustioso, terrible y a la vez divertidísimo nuevo montaje de Íñigo Guardamino, Metálica. Continuar leyendo “Yo, robot”

Oro parece, plata no es

Una escena de Kingdom / Foto: Vicenç-Viaplana
KINGDOM

El Rey Kong, ya saben, King Kong, ruge en una enorme pantalla en todas sus versiones imaginables. No, Kingdom, el nuevo espectáculo de Agrupación Sr. Serrano, no va de cinefilia, aunque pueda parecerlo. Ni de denuncia contra la industria del plátano. Aunque pueda parecerlo. Tampoco es un acertado retrato del protocapitalismo del siglo XIX. Aunque pueda parecerlo. Digamos que esta gamberrada salvaje, tremendamente divertida y de profundas lecturas, es un juguete con mensaje que se toma tantas licencias creativas e históricas que al final tiene tanto que ver con Lehman Trilogy como con Mammon. O sea, que merece la pena no perdérselo, pero es recomendable no tomárselo demasiado en serio. Continuar leyendo “Oro parece, plata no es”

Un gran carnaval

Arias y Bécares, en la obra
NEKRASSOV

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una obra de teatro de la que supiera, a ciencia cierta, que aspira a adoctrinarme sin pudor. En 1954, Jean-Paul Sartre había visitado la URSS y elogiado su sistema. En 1956, se había desdicho, más o menos, y distanciado del régimen soviético en El fantasma de Stalin. Escrita entre medias, en 1955, Nekrassov es una comedia total e inesperada de Sartre y todo lo que uno puede esperar del entusiasta que aún no había perdido la venda: un ataque despiadado al capitalismo y a la idea de lo que representaba EEUU y Occidente en el momento en que fue escrita, en plena Guerra Fría, con clara devoción por la ideología marxista. Continuar leyendo “Un gran carnaval”

Bello acercamiento ‘fou’ a Almotásim

"Un cuerpo en algún lugar", de Gon ramos
Luis Sorolla y Fran Cantos, en la obra / Foto: SamuelGarAr
UN CUERPO EN ALGÚN LUGAR

En El acercamiento a Almotásim, un cuento delicioso de Borges (lo cual en sí es un pleonasmo), el autor de El Aleph jugaba como era costumbre en su prosa a la metaliteratura, y hablaba al lector de una novela así titulada escrita por un abogado de Bombay que narraba la búsqueda de un hombre, empeñado en encontrar a alguien a quien no conocía realmente pero a quien había intuido, de lejos, en otra persona: un ser miserable, lo peor de los arrabales. Continuar leyendo “Bello acercamiento ‘fou’ a Almotásim”

Un bocata de puro amor

"Un bar bajo la arena", de José Ramón Fernández
Pepe Viyuela, Jorge Basanta y Dani Moreno, en la obra / Foto: marcosGpunto

UN BAR BAJO LA ARENA

El Centro Dramático Nacional celebra su 40º aniversario. Y no podía haberse regalado nada mejor que este pequeño gran montaje, un recorrido sentimental por la historia de sus tablas que ha encargado al dramaturgo José Ramón Fernández (Nina, Las manos, Hoy es mi cumpleaños…) y que dirige Ernesto Caballero, actual director de la institución. El resultado es tan luminoso y emotivo como erudito. Un viaje a los entresijos y anécdotas de la profesión teatral de hace décadas, la que dio vida a un edificio que es mucho más que cuatro paredes, y en parte a la de ahora.

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Comedia sin secretos

 "Perfectos desconocidos", dirigida por Daniel Guzmán
PERFECTOS DESCONOCIDOS

Los carga el diablo. Vivimos esclavizados por los teléfonos móviles, condicionan nuestras vidas y, como propone Perfectos desconocidos, las pueden poner patas arriba. La premisa de la película del autor italiano Paolo Genovese, cuyo remake en España firmó Álex de la Iglesia con gran éxito y ahora han adaptado para el escenario David Serrano y Daniel Guzmán, es atractiva: ¿quién pasaría la prueba de dejar que su pareja o sus amigos más cercanos pudieran leer todos sus mensajes, e-mails, whatsapps etc., y escuchar las llamadas entrantes a su móvil? Que tire el primer aparato quien esté libre de pecado. Continuar leyendo “Comedia sin secretos”

La buena estrella

"Auto de los inocentes", de Pedro Víllora y José Carlos Plaza
Sansegundo, Ramos y Bermejo, entre otros actores, en el montaje

AUTO DE LOS INOCENTES

Creación anónima e incompleta en verso de origen medieval, el Auto de los Reyes Magos es considerado el primer texto teatral en español. A partir de ese material, el dramaturgo Pedro Víllora y el director José Carlos Plaza, cofirmante también de la dramaturgia, han elaborado este Auto de los inocentes, un texto de nuevo cuño para la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC). El material con el que trabajan es el mencionado auto y otras obras, como El hospital de los locos, de José de Valdivielso, y La vida es sueño, de Calderón de la Barca, si bien buena parte de la dramaturgia es prosa de cosecha propia y ambientada hoy en día. De entrada, su programación en la CNTC resulta chocante. Este Auto bien podría ser material de CDN, Abadía, Español…

El Auto de los Reyes Magos es un texto breve, sencillo, hermoso, casi naif, que apenas desarrolla una historia: es una estampa, la narración de cómo los tres sabios reyes de Oriente saben del nacimiento del niño Jesús y se ponen en marcha para seguir a la estrella que los guíe hacia el niño al que busca Herodes. Este sencillo tesoro de nuestra protolengua se crece en escena allí donde aparece, si bien en el montaje de Víllora y Plaza aparece poco, enfundado en la receta del teatro dentro del teatro. Dramaturgo y director lanzan desde las tablas del clásico un grito contemporáneo, una llamada ética sobre la realidad de los campos de refugiados. La guerra de Siria y el desastre humanitario son el tema real del montaje, no el sentimiento religioso.

“Dramaturgo y director lanzan una llamada ética sobre la realidad de los campos de refugiados. La guerra de Siria y el desastre humanitario son el tema real del montaje”

La pieza arranca hoy en día en un campo de refugiados, se supone que en la frontera entre España y Marruecos -no recuerdo que el texto lo acote, podría ser Melilla- y allí se arraciman familias, jóvenes, viudos, niños… Sueños y vidas truncadas por la guerra y el horror. Junto a ellos, las buenas intenciones de los cooperantes de ONGs, médicos, asistentes sociales, que ven cómo sus esfuerzos chocan una y otra vez con la falta de recursos y la burocracia.

Víllora y Plaza han construido una correcta obra de denuncia social, un fresco casi documental que se ve sin esfuerzo y que tiene valor como prueba teatral pero al que le falta profundidad dramática, construcción, artificio. Es una bonita declaración de intenciones en un neorrealismo versión 2018, con un inevitable monólogo sobre la ablación, otro inevitable personaje con estrés postraumático -un joven que ha perdido el habla- y un aparentemente inevitable antagonista ministerial, porque el horror no es tanto la guerra como la indiferencia de Occidente, nos dice el mensaje nada enmascarado de la parte más docudramática del montaje.

“Víllora y Plaza han construido una correcta obra de denuncia social, un fresco casi documental que tiene valor como prueba teatral pero al que le falta profundidad dramática”

Lo que vemos son las vidas sin máscara de Khalid y sus hijos (sólido en el papel y con tablas Fernando Sansegundo), recién llegados al campo con el horror y el polvo del camino aún en el cuerpo. Y también las de Juan, el director del taller teatral que les sirve de vía de escape (muy bien Israel Frías en un personaje sobrio pero emotivo a la vez, es un actor no plenamente reconocido pero lleno de recursos y talento), o las de Julia, Iris y Aida, cooperantes que hacen lo que pueden por mantener la llama de la esperanza a costa de su esfuerzo y su tiempo (bien Pepa Gracia, Montse Peidro y Sonia Gómez Silva). Cuesta más -aunque es un problema de casting- aceptar al Hami de Sergio Ramos o el Nordin de Javier Bermejo, actores a los que estos adolescentes de presente con pegamento y futuro sin futuro les vienen algo jóvenes y en cuyos tonos y energías juveniles -algo desbocadas- no acaban de acertar los actores.

Sin embargo, Plaza y Víllora, que tienen teatro y mucho a sus espaldas, hacen brillar el escenario cuando juegan de verdad al teatro mayúsculo en las partes del taller teatral y en la metateatralidad de un Auto de los Reyes Magos, el representado por los refugiados, que parece cobrar vida misteriosa, ritual, en una puesta en escena de sabiduría simbólica y sabia dirección espacial y actoral. Otro tanto ocurre antes con una incursión en el auto de Valdivielso arriba mencionado, en el que el mismísimo Diablo se hace carne. Son los mejores momentos, los que cuentan con auténtica buena estrella, de este montaje por lo demás tan bienintencionado como previsible.


Dramaturgia: Pedro Víllora y José Carlos Plaza, a partir de textos de varios autores. Dirección: José Carlos Plaza. Intérpretes: Fernando Sansegundo, Israel Frías, Pepa Gracia, Montse Peidro, Sonia Gómez Silva, Jorge Torres, Sergio Ramos, María Heredia, Javier Bermejo, Amanda Ríos, Álvaro Pérez, Eduardo Aguirre de Cárcer, Pablo Rodríguez. Escenografía e iluminación: Paco Leal. Vestuario: Pedro Moreno. Creación musical: Eduardo Aguirre de Cárcer. Teatro de la Comedia. Madrid.