Un cuadro de época

EL PINTOR DE SU DESHONRA

Cualquier lectura que ignore el momento histórico está condenada a la frivolidad. Por eso es imprescindible asumir lo que Calderón impone al final de El pintor de su deshonra dentro del contexto del XVII: el honor del marido sólo se lava con la sangre de la esposa, aunque ésta sea inocente. El pintor del título, Don Juan Roca, sería hoy asesino mediático y la fiel Serafina, raptada por Don Álvaro, víctima. Pero Calderón aplaude el crimen a través de sus personajes, y hoy, por más que se distancie el espectador, es imposible hacerlo.

Es una lástima que los siglos hayan tratado tan mal al contenido cuando es tan hermoso el continente: el verso fluye con fuerza en esta versión respetuosa de Rafael Pérez Sierra, que limpia sin añadir. El director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, y del montaje, Eduardo Vasco, mantiene aciertos que ha hecho norma en esta CNTC, como el acompañamiento musical barroco -clave y dos violas de gamba-, e indaga en nuevas líneas, como alejarse de su apego a lo sobrio: la explosión de color del baile de máscaras napolitanas llama la atención.

Es una lástima que los siglos hayan tratado tan mal al contenido cuando es tan hermoso el continente: el verso fluye con fuerza en esta versión

La escenografía, resuelta en cuadros y grandes marcos de madera, cobra sentido en el último tramo de la tragedia, aunque hasta ese momento no resulte especialmente estético.

Nuria Mencía, estupenda como Serafina, el divertido Príncipe de Ursino de Fernando Sendino, o Daniel Albaladejo, que gana muchos enteros con su Don Álvaro, son lo mejor de una compañía, habitualmente compacta, que no está igual de acertada en este lienzo, digno, pero de una escuela en declive.


Autor: Lope de Vega. Director: Eduardo Vasco. Intérpretes: Arturo Querejeta, Nuria Mencía, Daniel Albaladejo, Eva Trancón, José Ramón Iglesias, Fernando Merino, Fernando Sendino, Ángel Ramón Jiménez. Teatro Pavón. Madrid.

Crítica publicada originalmente en La Razón, recogida en Notas desde la fila siete (Mayo 2008).

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