La receta del éxito

LA CENA

Para empezar, unos guisantes de espárragos. Luego, salmón traído de Austria. Champán al comienzo, coñac para la sobremesa. Y un delicioso helado como postre. El gourmet que ejerce de anfitrión se llama Josep Maria Flotats, director y protagonista. Pero llámenle, por un día, Charles Maurice de talleyrand, príncipe de Benevento, político corrupto, conspirador y obismpo sin vocación. A su casa ha invitado, una noche de julio de 1815, a Carmelo Gómez. Pero llámenle Joseph Fouché, duque de Otranto, espía infatigable, implacable policía, hombre cruel y jefe del Estado provisional.

Son los dos hombre más poderosos de Francia, una nación que, tras la derrota de Napoleón en Waterloo, vive un vacío de poder. ¿Se impondrá la República o volverá la Monarquía, personificada en Luis XVIII? Lo habrán de decidir, entre bocado y bocado, Talleyrand y Fouché, dos viejos enemigos que se odian, pero se necesitan.

En realidad, Francia es lo de menos; Talleyrand y Fouché se reparten el futuro del país en un juego de amenazas e insinuaciones, un pulso entre la elegancia sibilina del primero y las rudas artes del segundo.

Con La cena, Flotats regresa a la receta del éxito que conoce bien: un texto francés con pocos actores, donde la sustancia teatral es, ante todo, dialéctica (como en Arte y París, 1940) y en el que poco importa el resto, aunque pudiera haber cuidado más el escenario, algo antiguo de puro realista.

El texto de Jean-Claude Brisville engancha y desnuda las miserias de dos almas oscuras. La receta requiere, eso sí, un par de grandes actores que sostengan la obra durante dos horas. De Flotats, hay poco que decir. La noticia sería que estuviera mal. Él tiene además la ventaja de interpretar al primero entre iguales, pues el de Talleyrand es el papel más agradecido. Sobresaliente, como es habitual. Más sorprende el retorno de Carmeo Gómez al teatro. Es difícil estar a la altura de Flotats y él lo logra. Maneja matices y registros, y eleva y modula la voz con sabiduría. La pareja es un ciclón en escena.

Que La cena sea o no el gran éxito de la temporada dependerá del público. La obra, desde luego, tiene buenos ingredientes y grandes cocineros.


Autora: Angélica Liddell. Directora: Angélica Liddell. Escenografía: A. Liddell. Vestuario: A. Liddell. Iluminación: Carlos Marquerie. Esculturas: Enrique Marty. Intérpretes: A. Liddell, Miguel Ángel Altet, Carlos Bolívar, Violeta Gil, Vettius Valens (Sindo Puche), Nasima Akaloo. Teatro Valle-Inclán. Madrid.

Crítica publicada originalmente en La Razón, recogida en Notas desde la fila siete (Noviembre 2007).

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