El crítico

«Yo no voy al teatro a derrotarlo. Quiero que la obra me guste, y recomendarla a mis lectores, si es que todavía tengo alguno. Hasta donde el espectáculo me lo permite, practico la admiración. Me cuesta escribir algo negativo sobre nadie. Me repugnan esos colegas míos que de un manotazo tiran al suelo años de trabajo, indiferentes al dolor que pueden causar, o regodeándose en él. Son felices cuando golpean, y sufren, notas que sufren cuando tienen que elogiar algo. No aman el arte, sino su pequeño poder. Se los reconoce en que agarran la pluma con el gesto del policía que pone una multa, o del dictadorzuelo que firma sentencias de muerte. Yo, si pudiera, guardaría silencio sobre lo que no me agrada. Pero no puedo guardar silencio, mi misión es decir lo que pienso. Muchos hubieran preferido que mintiese. Yo lamento haberlos herido, comprendo su rencor, pero volvería a escribir cuanto escribí, palabra por palabra. En este oficio, si lo practicas con honradez, es inevitable hacer enemigos. En la vida en general, si eres honrado, acabas teniendo menos amigos que enemigos».

El crítico (si supiera cantar me salvaría), de Juan Mayorga