Carreteras secundarias

EL BAR QUE SE TRAGÓ A TODOS LOS ESPAÑOLES

Poco más se le puede pedir a un espectáculo de teatro que, después de tres horas, en las que nos ha mantenido con una sonrisa en la cara, cierra una historia humana entrañable, tierna y repleta de lecciones, a la vez que esboza un retrato de España, de sus gentes y de toda una época. Una obra que, como hacen las buenas historias, viaja de lo particular a lo general y nos cuenta los avatares personales de un hombre, un viaje de fe, amor, elecciones vitales y determinación, para en el fondo hablarnos de toda una generación. Acaba El bar que se tragó a todos los españoles, la nueva comedia de Alfredo Sanzol, y el público ha viajado con él, con la extraña y hermosa aventura de su padre, y con un país entero en la maleta. Pero, ¿realmente no se le puede pedir nada más? Quizá sí. Porque a Sanzol le pesan, como a todo buen director, sus mejores momentos, que están ahí para comparar, y si bien este ‘bar’ es un ejercicio de autoficción repleto de nostalgia, humor amable y bondad, no es su espectáculo más redondo. Continuar leyendo “Carreteras secundarias”

Estrellas Volodia

Faltan cárceles

"Consentimiento", de Nina Raine, dirigido por Magüi Mira, CDN
CONSENTIMIENTO

En ocasiones, al margen de su planteamiento estético y su desarrollo como espectáculo, incluso de su calidad literaria -por estructura, ritmo o arquitectura interna-, un texto puede revolver al espectador en el asiento por su mensaje. Reconozco tener un problema más de índole ciudadana que teatral con Consentimiento. Parece que todo vale en la actual atmósfera sororitaria, pero ojo, si llevamos a sus últimas consecuencias lo que la autora británica Nina Raine propone, van a faltar cárceles para tanto “violador” (y “violadora”). A las estadísticas sobre infidelidad me remito. Continuar leyendo “Faltan cárceles”

Estrellas Volodia

El imperio de Portillo

LA VIDA ES SUEÑO

Los grandes textos a menudo hacen grandes a los montajes, pero el camino es de ida y vuelta y también un gran montaje puede realzar a un clásico, situándolo en el lugar que merece ocupar y erigiéndose como un pedestal de carne e ideas para sus versos. Que Helena Pimenta haya elegido La vida es sueño como su primer estreno al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico era hasta ayer una declaración de intenciones arriesgada, pues un corolario al principio expuesto al comienzo es que los grandes textos conducen también a las mayores caídas. Continuar leyendo “El imperio de Portillo”

Estrellas Volodia