Sinisterra en Burdeos

"Monsieur Goya. Una indagación", de Sanchis Sinisterra

MONSIEUR GOYA. UNA INDAGACIÓN

Pocos personajes hay tan influyentes en la cultura española como Francisco de Goya. A su personalísima forma de reinventar el canon artístico y de retratar lo que le rodeaba se une el convulso momento de la historia que le tocó vivir. Todo ello, quizá más lo segundo que lo primero, está alumbrado con belleza e inteligencia en Monsieur Goya. Una indagación, un gran laberinto dramatúrgico que, una vez más, nos invita a no olvidar que José Sanchis Sinisterra es uno de los grandes del teatro español. No el de los años 70, los 80 o los 90, sino del actual, vivo y mordiente. Continuar leyendo «Sinisterra en Burdeos»

Sanzol habita la casa deshabitada

"La valentía", de Alfredo Sanzol
Jesús Barranco y Font García, en un posado a lo «cazafantasmas»
LA VALENTÍA

Siguiendo la línea de la notable comedia La ternura, el dramaturgo y director Alfredo Sanzol se lanza sin miramientos a la más disparatada de sus comedias hasta la fecha: La valentía. La mirada de Sanzol vuelve a los temas habituales en su teatro: el amor, el paso del tiempo, la importancia de las pequeñas cosas de cada día, de la familia y los seres queridos,… Pero esta vez opta por un vehículo ligero, una comedia de fantasmas y casas encantadas y un argumento que parece querer hermanarse, salvando muchas diferencias, con aquel clásico de Jardiel Poncela, Los habitantes de la casa deshabitada.

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El silencio de los corderos

El ángel exterminador Blanca Portillo Teatro Español Buñuel
El reparto al completo de El ángel exterminador
EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Respiramos. Salimos. Ya estamos fuera. Durante dos horas, Blanca Portillo y Fernando Sansegundo, directora y adaptador respectivamente, nos han encerrado en el universo surrealista de un aragonés con retranca y mirada oblicua, el gran Buñuel. Lo mejor de esta adaptación teatral de la angustiosa película El ángel exterminador es lo buñueliano del homenaje, con olores, sensaciones y coro final. Lo peor: la grandilocuencia de un montaje al que le sobran mármoles y aspavientos, una producción desaforada, un reparto poco creíble -en gran medida por la extraviada concepción de la clase alta de hoy en día que exhibe- y un grave problema de sonido relacionado con una escenografía que paga con la falta de eficacia su soberbia estética. Continuar leyendo «El silencio de los corderos»