La cuadratura del triángulo

J’ATTENDRAI

Permítanme tratar de resumir J’attendrai sin caer en el spoiler, ya que algo de intriga tiene su historia, y asumiento a la vez que la sinopsis no tendrá ni de lejos la belleza y la poesía contenida del nuevo texto de José Ramón Fernández. J’attendrai es metateatro, la historia de un dramaturgo que trata de escribir una obra digna sobre la ignominia, una pieza que hable del Holocausto y, en concreto, de ese lugar terrible que fue Mauthausen. Pero J’attendrai es también, a la vez, una historia de personas y recuerdos. Una obra sobre la memoria y las promesas, un cuento de reencuentros y fantasmas del pasado. Permítanme también, antes de seguir, decir lo importante y necesario que es que se sigan escribiendo y estrenando obras como J’attendrai para que nunca se olvide que existieron lugares como Mauthausen, como Treblinka, como Dachau. Como Auschwitz-Birkenau. Continuar leyendo “La cuadratura del triángulo”

¡Cómo está el servicio!

"El sirviente", de Robin Maugham
Eusebio Poncela y Pablo Rivero, en el montaje
EL SIRVIENTE

Una gran historia en cine. Una adaptación al teatro. Un divo. En fin. Hay veces que uno empieza por eso, precisamente, por el fin. Aunque claro, conviene siempre lo contrario. Aquí el principio se llama Harold Pinter y Joseph Losey, guionista y director, quienes lo pusieron muy difícil para mejorar la historia de El sirviente, una novela de Robin Maugham que confieso no haber leído. Tampoco había visto la película de Pinter y Losey de 1963, ya ven. Continuar leyendo “¡Cómo está el servicio!”

La Zaranda toca fondo

"Ahora todo es noche", de La Zaranda
Sánchez, Bustos y Campuzano, en la obra/ Foto: Gerardo Sanz
AHORA TODO ES NOCHE

Corona estable del teatro postdramático poético-arrabalero,  La Zaranda, compañía convertida ya en “Teatro Inestable de Ninguna Parte” -el apéndice “de Andalucía la Baja” se quedó por el camino, autoexiliados de su tierra-, parece querer acercarse a sus retratados en una nueva incursión en la miseria cotidiana, que en esta ocasión es pecuniaria también. Son tres parias que no vienen de ningún lugar ni van a ningún sitio. Tres sin techo, tres tirados que han ido a naufragar en un aeropuerto. Y con ellos, tocando fondo en una alegoría -otra más- de la tristeza y la desesperación, los jerezanos tocan techo. ¿Dije suelo o techo? En esta ocasión la distancia que separa a uno de otro cabe en un titular, en una obra de Shakespeare, en una hora y media de teatro grande . Continuar leyendo “La Zaranda toca fondo”

El silencio de los corderos

El ángel exterminador Blanca Portillo Teatro Español Buñuel
El reparto al completo de El ángel exterminador
EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Respiramos. Salimos. Ya estamos fuera. Durante dos horas, Blanca Portillo y Fernando Sansegundo, directora y adaptador respectivamente, nos han encerrado en el universo surrealista de un aragonés con retranca y mirada oblicua, el gran Buñuel. Lo mejor de esta adaptación teatral de la angustiosa película El ángel exterminador es lo buñueliano del homenaje, con olores, sensaciones y coro final. Lo peor: la grandilocuencia de un montaje al que le sobran mármoles y aspavientos, una producción desaforada, un reparto poco creíble -en gran medida por la extraviada concepción de la clase alta de hoy en día que exhibe- y un grave problema de sonido relacionado con una escenografía que paga con la falta de eficacia su soberbia estética. Continuar leyendo “El silencio de los corderos”

Troya con “T” de Alepo

Troyanas
Aitana Sánchez-Gijón, y el resto del reparto l fondo, en la obra / Foto: Sergio Parra
LAS TROYANAS

El ciclo troyano de Eurípides, casi como cualquier otro gran clásico griego, hoy en día no sólo admite sino que agradece una interpretación en clave contemporánea. Releer la tragedia de las mujeres de la ciudad caída y saqueada, madres y viudas que verán que el horror no ha hecho casi más que comenzar, inevitablemente implica un ejercicio de viaje temporal. Cualquier espectador más o menos reflexivo vinculará lo visto con las imágenes retenidas: hoy, Kabul, Bagdad, Alepo. Hace treinta años, Vietnam, Camboya, Afganistán, Líbano… Continuar leyendo “Troya con “T” de Alepo”

El espectáculo debe continuar

FOLLIES

Qué hermoso epílogo: “Hay que vivir, hay que querer, hay que reír”. Sonaría a pastel, a receta de autoayuda, si durante las tres horas anteriores no hubiéramos asistido a un carrusel sin concesiones llamado existencia, con su brillantina y sus harapos, una historia cargada de nostalgia, crueldad y resignación cantada por un maestro que hace musicales que no parecen musicales, Stephen Sondheim. La excusa elegida por el neoyorquino en Follies –cuatro décadas ha tardado en llegar a Madrid, inexplicable– es homenajear a su querida profesión, a través del viejo cabaret de variedades, un género en extinción. Pero hay más que eso en una historia cargada de brillo y decadencia. Continuar leyendo “El espectáculo debe continuar”

Artistas de la taxidermia

NADIE LO QUIERE CREER

Como un Lázaro ajeno a su destino, La Zaranda muere y resucita en Nadie lo quiere creer, su más reciente espectáculo, subtitulado La patria de los espectros; también el más oscuro y macabro, una composición naturalizada –no por teatro naturalista, nada más lejos de lo que La Zaranda cultiva actoralmente, sino por los guiños de taxidermia de esta fábula de andalucismo gótico– en la que junto a aves disecadas, los de Jerez meten en cloroformo al ser humano. Continuar leyendo “Artistas de la taxidermia”

Tiernas batallitas de la abuela

DELICADAS

Es paradójico: las mujeres que retrata Delicadas tienen poco de delicadas. Son de esas hembras de armas tomar; un matriarcado discreto, eso sí, pero no delicado. Mujeres que, pese al contexto bélico que les tocó vivir, no tiemblan al desnudarse para mandarle una foto a su novio al frente, o que apoyan a su hombre aunque éste sea un percusionista pesado que le da la tabarra a todo el pueblo. Tierno y divertido homenaje a nuestras madres, tías o abuelas, aquellas mujeres que vivieron la Guerra Civil, este viaje fragmentado en breverías –marca ya de la casa– escritas y dirigidas por Alfredo Sanzol, mantiene el nivel elevado de su anterior dramaturgia, aunque el tono busque otros territorios. Continuar leyendo “Tiernas batallitas de la abuela”

Flotats, el gran insolente

BEAUMARCHAIS

En manos adecuadas, los grandes personajes ofrecen posibilidades dramatúrgicas a su escala. Brecht engrandeció, si cabe, a Galileo, y Casona a Quevedo, dotándoles de ese soplo de vida que el aséptico ensayo histórico proscribe y el teatro exige. Beaumarchais, en ese sentido, es una biografía –y lo es más que los ejemplos anteriores–, pero ante todo un retrato, el de un hombre apasionante y apasionado por todo: las mujeres, la literatura y la política. Y, por encima de todo, la vida y la libertad. Continuar leyendo “Flotats, el gran insolente”

Tolcachir le hace justicia a Miller

TODOS ERAN MIS HIJOS

Al contrario que Albert Camus, entre su madre y la justicia, el iracundo Chris Keller no escogería a su madre. O, en su caso, a su padre. Y ahí reside la tragedia de Todos eran mis hijos, un texto inmenso de Arthur Miller que ya en su día sacudió a la sociedad norteamericana y que, décadas después de su estreno en 1947, no deja de sorprender. Suerte de Willy Loman en permanente batalla con su pasado, sobre Joe Keller cae como un alud la condena de la América que quiso limpiar su conciencia tras la Segunda Guerra Mundial. Y la fábrica de recambios para avión del protagonista es la herida abierta que marcará a la larga a la familia. Continuar leyendo “Tolcachir le hace justicia a Miller”