Conocer gente, comer mierda

LA CHICA DE LA AGENCIA DE VIAJES NOS DIJO QUE HABÍA PISCINA EN EL APARTAMENTO

Si Rodrigo García se tomara un poco menos en serio a sí  mismo, quizá habría firmado algo parecido a La chica de la agencia de viajes nos dijo que había piscina en el apartamento. Un largo título que podría ser el reverso actualizado de Conocer gente, comer mierda. Lo cual implica tanto el reconocimiento al argentino como padre de una generación que trabaja con códigos similares –la «rave» final, con los intérpretes rebozados en líquidos, lleva su huella–, como la constatación de que los nuevos creadores pueden encontrar su propia voz más allá de ese legado, en este caso con la salvación de una aparente intrascendencia, que no es tal. Continuar leyendo “Conocer gente, comer mierda”