Bieito toma el poder

DON CARLOS

Calixto Bieito ha encontrado la horma de su zapato. Don Carlos, texto furibundo de Schiller, tiene pasión y violencia, pulsiones que son la arcilla perfecta para el director español. Schiller se sirvió del desencuentro entre el monarca español Felipe II y su hijo, Don Carlos, para escribir un texto tan magnético, trágico y repleto de hermosos aforismos en su verso como inexacto con la Historia. El ficticio Marqués de Poza tiene un diálogo con Felipe II que deja claro quién abanderaba la libertad y quién el autoritarismo. Schiller demonizó así al catolicismo frente al protestantismo, y a un rey que dibuja como cruel, y elevó al martirio a un infante que debió de ser poco santificable.

Pero así es la rosa, y sin duda la visión de Bieito se atiene a la partitura. Este Don Carlos impactante que abre temporada del Centro Dramático Nacional es otra muestra de poderío escénico de un director sin miedo y con ideas. Están todos sus lugares comunes: el sexo, la sangre, los excesos…

Un director que acierta con retratos de corte que son folclore de postal cañí y pasodoble, ya que ayudan a entender lo que pensaba en su día el autor

Pero si se lee en profundidad se encuentra a un creador capaz de hacer vibrar al espectador con una corte madrileña convertida en un invernadero de abono y plantas que le permite más de una escena orgánica de gran impacto visual. Un director que acierta con retratos de corte que son folclore de postal cañí y pasodoble, ya que ayudan a entender lo que pensaba en su día el autor, y que sabe estremecer con el uso de la luz, las sombras, el maquillaje –convierte al enfermizo Don Carlos de un entregadísimo Rubén Ochandiano en la viva imagen del Joker– así como la música de Verdi, Mozart o los Stones.

Cuenta con un reparto encabezado por un impresionante Carlos Hipólito, cuyo monarca, salido de Puerto Banús, es calma y furia. Destacan, además, la Princesa de Éboli de Àngels Bassas, redonda en un variado puñado de registros, el siniestro Gran Inquisidor de Mingo Ràfols y la reina Isabel de Valois de Violeta Pérez.


Autor: Friedrich Von Schiller. Traducción: Adan Kovacsics. Dramaturgia: Marc Rosich y Calixto Bieito. Dirección: Calixto Bieito. Intérpretes: Rubén Ochandiano, Carlos Hipólito, Àngels Bassas, Rafa Castejón, Violeta Pérez, Mingo Rafols, Josep Ferrer, Begoña Alberdi. Escenografía: Rebecca Ringst. Dirección musical: Begoña Alberdi. Vestuario: Ingo Kügler. Teatro Valle-Inclán. Madrid, 17-IX-2009. ★★★★
 

Crítica publicada originalmente en La Razón, recogida en Notas desde la fila siete (Febrero 2009).

Estrellas Volodia

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