Sanzol, el selenita

EN LA LUNA

Hay pocos creadores jóvenes en las artes escénicas españolas con un universo propio tan claramente definido como el de Alfredo Sanzol. En los últimos años ha patentado una fórmula que tiene como señas de identidad un teatro construido sobre sketches y un humor fino de tintes sociales y familiares. El dramaturgo y director busca una narración costumbrista, alejada de la tentación de lo grueso pero sin pelos en la lengua: en un momento de Sí, pero no lo soy, dos lolitas provocadoras jugaban del vocablo, y en otro de este nuevo espectáculo, En la luna, dos niños abordan sin tabúes la vida sexual de sus padres. Los diálogos y las situaciones del autor navarro son tiernos y bruscos, un punto marcianos y a la vez perfectamente verosímiles. Continuar leyendo “Sanzol, el selenita”

Estrellas Volodia

Experimento extraviado

WOYZECK

La suerte del infeliz Woyzeck ha de arrastrarnos, hundirnos, conmovernos. Lo lograba Robert Wilson cuando hacía tronar a Tom Waits: «La miseria es el río de la vida». Porque sólo miseria conoce el soldado de baja estofa, carne de experimentos médicos que lo harán enloquecer. Pero el montaje del Centro Dramático Nacional tiene más de estanque que de río: Gerardo Vera construye uno de sus trabajos más hermosos en lo estético -con bosques de juncos salvajes abatibles dominando la penumbra-, pero tanto su dirección como, sobre todo, la versión de Juan Mayorga se diluyen en los problemas de alcoba del protagonista. Continuar leyendo “Experimento extraviado”

Estrellas Volodia

Café del bueno

SÍ, PERO NO LO SOY

No está mal, para variar, ir al Centro Dramático Nacional y tener la sensación de que se ha equivocado uno y en vez del solemne Teatro María Guerrero se ha colado, sin querer, en alguna sala alternativa de Lavapiés. Sólo la cuidada escenografía de Sí, pero no lo soy, que firma Alejandro Andújar -y que recrea con lujo uno de esos bares decadentes de los años sesenta, con bola de discoteca, espejos por doquier y asientos tapizados en rojo- confirma al espectador que está en el principal teatro público, aunque éste haya sido “ocupado”, para bien, por una compañía curtida en otros territorios. Continuar leyendo “Café del bueno”

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