Esa es la cuestión

HOY NO ESTRENAMOS

Casi tres décadas celebra -ahí es nada- la compañía valenciana Imprebís, emancipada ya de su “L’Om” inicial con el que pasearon espectáculos de improvisación aplaudidos por toda España. Hace ya tiempo que se dedican no solo a ese género, y Hoy no estrenamos es prueba de su buen hacer en otros terrenos alejados de la impro, aunque la compañía mantenga la marca de un juego actoral que se convierte en esencia de lo contado. En este nuevo montaje nos abren las puertas de un taller de teatro, uno de esos espacios en los que cualquiera, un ama de casa, un parado, un militar, un chaval, puede dar sus primeros pasos sobre un escenario.

Como en casi cualquier espectáculo de impro, sin serlo, en Hoy no estrenamos importa poco la trama, el desarrollo o la conclusión, aunque haberlas haylas. La historia es lo de menos. Sí hay, sin duda, una intención: una declaración de amor a su oficio, el teatral, y al teatro como materia de sueños capaz de cambiar vidas.

Esta carta enamorada que firman Santiago Sánchez y sus compañeros de carretera se sirve de los clásicos: “Casa de muñecas”, “Tres hermanas”… Y entre todos los grandes, Shakespeare y su “Hamlet”

Esta carta enamorada que firman Santiago Sánchez y sus compañeros de carretera se sirve de los clásicos: en el taller, los alumnos irán encarnando a la Nora de Casa de Muñecas, a las protagonistas de Las tres hermanas de Chéjov… Y entre todos los grandes, Shakespeare y su Hamlet encarnan todas las esencias, lecciones y lecturas que los alumnos del taller extraen. Por eso, en un alarde final, Imprebís dedica una pequeña parte de la función a la otra función, la que montan los estudiantes, un Hamlet resumidísimo y compactado en unos pocos minutos de vorágine gestual.

Pero no vayan a pensar que estamos ante una función sesuda: Hoy no estrenamos se sostiene en su humor limpio y popular, un buen rato de teatro para todos sin tirarse al barro. Se puede hacer comedia, incluso gansa, y a la vez elevar el nivel de la sustancia sobre la que se crea. He ahí una de las virtudes de esta divertida función.

La otra, la exhibición actoral de la compañía, resuida casi en dos Carles: Carles Castillo y Carles Montoliu. Su tour de force abarca una docena de personajes diferentes que alternan de una línea a la siguiente con apenas un cambio de sombrero. Así, pasan de currela de Mercamadrid a torero en proceso de reciclaje o de militarote facha a cocinera valenciana no ya con facilidad, sino con una trabajada arquitectura teatral -bravo por la dirección de Sánchez- que nada tiene que ver con el terreno originario de la compañía. El propio Sánchez, ejerciendo a pie de escena de profesor del taller, y Víctor Lucas, como chico para todo enamorado de la escena, completan con buen hacer este muy recomendable trabajo al que, si le falla alguna costura -quizá algún personaje simplón, quizá alguna línea poco trabajada-, se le perdona por el buen rato disfrutado. Y esa, que diría el príncipe danés, es la cuestión.


Autores: Imprebís. Dirección: Santiago Sánchez y Michel López. Intérpretes: Carles Castillo, Carles Montoliu, Víctor Lucas y Santiago Sánchez. Escenografía: Dino Ibáñez. Iluminación: Rafael Mojas. Vestuario: Gabriela Salaberri. Teatro Alfil. Madrid.

Foto: Nacho Arias / Julio Moya.

Estrellas Volodia

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