Cuadro flamenco con cabra y quejío

TEREBRANTE

Expectación ante lo nuevo en Madrid, tras su estreno en Temporada Alta, de Angélica Liddell, creadora que arrastra una cla de fieles y curiosos allí donde va, consagrada por Avignon y Venecia, Caballero de la Orden de las Artes y las Letras francesa y pope de las artes vivas. Tanto que el Festival de Otoño se permite programarla lejos de Madrid, en el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial -fabuloso espacio, por cierto-, consciente de que hasta allí la seguirá el “lleno”. Tanto que, acaso sabiéndose en otro escalón, decide dinamitarlo todo, tirar la casa por la ventana y prescindir de cualquier vestigio de lo previsible, de lo convencional, algo normal en su obra y en la de cuaquier creador que se precie, pero que Lidell lleva aquí al extremo, empezando por el texto. Y siguiendo, posiblemente, por el público. Continuar leyendo “Cuadro flamenco con cabra y quejío”

Estrellas Volodia

La muerte, el dolor y el arte

UN PAÍS SIN DESCUBRIR DE CUYOS CONFINES NO REGRESA NINGÚN VIAJERO / UNA COSTILLA SOBRE LA MESA: MADRE

Vienen a coincidir no solo en la cartelera, sino en la programación del Festival de Otoño, sendas propuestas de Álex Rigola y Angélica Liddell que comparten un tema delicado desde el punto de vista de la crítica: la muerte de un ser cercano. La primera pregunta que cabe hacerse es si, ante un acto, al menos supuestamente, de desnudo emocional, en el que un artista abre al público su dolor, con el agravante de la proximidad familiar y temporal, se puede escribir una crítica al uso. Tengo clara mi respuesta: no se debe. Continuar leyendo “La muerte, el dolor y el arte”

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Liddell en estado impuro

THE SCARLET LETTER

Hace ya años que Angélica Liddell dejó de ser una creadora del circuito minoritario para convertirse en una artista con una capacidad de convocatoria arrolladora. Sus estrenos en Madrid son obligados para quienes quieren estar al tanto de lo último en creación escénica contemporánea (también para dejarse ver y aparentar, claro, como en todo fenómeno similar, aunque esto no es exclusivo de Liddell). Arranco con este detalle periférico que puede tener poco que ver con lo que la dramaturga y directora propone desde el escenario porque su capacidad para ser altavoz me parece importante en esta ocasión. Continuar leyendo “Liddell en estado impuro”

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Liddell y la cocina pobre

MI RELACIÓN CON LA COMIDA

Durante un tiempo se cuestionó la influencia potencial de autores posdramáticos y “alternativos”, por entendernos, como Rodrigo García y Angélica Liddell. Sí, eran contundentes, interesantes, diferentes, pero nadie llevaba sus obras a escena salvo ellos mismos, convertidos en todoterrenos, dramaturgo y director en uno, y, en el caso de Liddell, incluso protagonista. Por fortuna, este argumento ha sido barrido por los hechos. Además de otros méritos, García y Liddell son ya autores muy representados por otros. Es el caso de este montaje de Esperanza Pedreño de Mi relación con la comida, un texto de hace diez años de la autora de La casa de la fuerza. Continuar leyendo “Liddell y la cocina pobre”

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Liddell contra todos

MALDITO SEA EL HOMBRE QUE CONFÍA EN EL HOMBRE

Con el inabarcable título de Maldito sea el hombre que confía en el hombre: un projet d’alphabetisation, Angélica Liddell ha ordenado su misantropía, generada por decepciones personales vividas en los tres últimos años. Es lícito que el arte surja de los intestinos, y a un texto tan vibrante como el que la autora de Perro muerto en tintorería: los fuertes arroja a gritos en esta nueva propuesta, la más estética y confesional que ha vomitado, no se le puede pedir agudeza filosófica. Continuar leyendo “Liddell contra todos”

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Apocalypse Liddell

PERRO MUERTO EN TINTORERÍA: LOS FUERTES

Sólo desde el horror se puede entender el horror. El artista incomoda cuando se muestra desnudo y nos muestra desnudos. El riesgo: que no todo el mundo entienda y/o comulgue. Unos cuantos espectadores se marcharon de la sala pequeña del Valle- Inclán, por eso conviene advertir que Perro muerto en tintorería: los fuertes es el más complejo e inasequible espectáculo de la ya de por sí incómoda Angélica Liddell y, a la vez, su montaje más maduro, el zénit de su progresión como artista. Continuar leyendo “Apocalypse Liddell”

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