Conocer gente, comer mierda

LA CHICA DE LA AGENCIA DE VIAJES NOS DIJO QUE HABÍA PISCINA EN EL APARTAMENTO

Si Rodrigo García se tomara un poco menos en serio a sí  mismo, quizá habría firmado algo parecido a La chica de la agencia de viajes nos dijo que había piscina en el apartamento. Un largo título que podría ser el reverso actualizado de Conocer gente, comer mierda. Lo cual implica tanto el reconocimiento al argentino como padre de una generación que trabaja con códigos similares –la «rave» final, con los intérpretes rebozados en líquidos, lleva su huella–, como la constatación de que los nuevos creadores pueden encontrar su propia voz más allá de ese legado, en este caso con la salvación de una aparente intrascendencia, que no es tal. Continuar leyendo “Conocer gente, comer mierda”

Estrellas Volodia

Cervantes y su tocayo Bosé

DON QUIJOTE DE LA MANCHA

¿Qué pinta Sevilla, de Miguel Bosé, en una escena clave del Quijote? Nada… O todo. Depende del cristal con que se mire. Situada en unas coordenadas tan alejadas de la sensibilidad occidental como es la mirada de un artista chino a un clásico español, la Compañía Nacional de Teatro de China ha debutado en España, y con qué texto, para el fin de fiesta del Festival de Almagro. Continuar leyendo “Cervantes y su tocayo Bosé”

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Liddell contra todos

MALDITO SEA EL HOMBRE QUE CONFÍA EN EL HOMBRE

Con el inabarcable título de Maldito sea el hombre que confía en el hombre: un projet d’alphabetisation, Angélica Liddell ha ordenado su misantropía, generada por decepciones personales vividas en los tres últimos años. Es lícito que el arte surja de los intestinos, y a un texto tan vibrante como el que la autora de Perro muerto en tintorería: los fuertes arroja a gritos en esta nueva propuesta, la más estética y confesional que ha vomitado, no se le puede pedir agudeza filosófica. Continuar leyendo “Liddell contra todos”

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Rodrigo García, qué cruz

GÓLGOTA PICNIC

Marcharse de un espectáculo de Rodrigo García no tiene nada de particular. Hombre, quizá hacerlo a los diez segundos de que haya comenzado la cosa, como hizo un espectador en la función que vio quien firma, sea un pelín exagerado. Para eso, se queda uno en casa. O, si se ve venir el bodrio, se aguanta un poco, diez minutillos por ejemplo, para llegar hasta el momento en el que el autor y director empieza a insultar a Cristo a través de sus actores. Que es tanto como decir que lo hace él mismo, porque Gólgota Picnic es un oratorio a cinco voces herético («yo soy el ángel caído», provoca el hispanoargentino) sobre la religión cristiana, su nueva obsesión después de años de investigar teatralmente con feroces autopsias del capitalismo y el consumismo. Continuar leyendo “Rodrigo García, qué cruz”

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Metamorfosis a ritmo de tortuga

APROXIMACIÓN A LA IDEA DE DESCONFIANZA

Un momento de sublime poesía subversiva desde su aparente inocuidad: dos actores reconstruyen con paciencia, como si fuera lo más normal del mundo, una lechuga, un tomate y una zanahoria, hoja a hoja, trozo a trozo, y vuelven a plantarlos en un saco de abono. Un huerto «frankensteiniano» e imposible: las ciudades muertas, la vida que llevamos muerta, el consumismo muerto, y todo resucitado en una utopía bucólica e idílica, aunque imposible como toda utopía. Continuar leyendo “Metamorfosis a ritmo de tortuga”

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Apocalypse Liddell

PERRO MUERTO EN TINTORERÍA: LOS FUERTES

Sólo desde el horror se puede entender el horror. El artista incomoda cuando se muestra desnudo y nos muestra desnudos. El riesgo: que no todo el mundo entienda y/o comulgue. Unos cuantos espectadores se marcharon de la sala pequeña del Valle- Inclán, por eso conviene advertir que Perro muerto en tintorería: los fuertes es el más complejo e inasequible espectáculo de la ya de por sí incómoda Angélica Liddell y, a la vez, su montaje más maduro, el zénit de su progresión como artista. Continuar leyendo “Apocalypse Liddell”

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