Estados lisonjeros

LA VIDA ES SUEÑO

El montaje de La vida es sueño que acaba de estrenar la Compañía Nacional de Teatro Clásico viene a ser el cierre de un círculo, un fin de ciclo con guiño: cuando Helena Pimenta asumió la dirección de la CNTC en 2012 eligió este mismo título para su debut, con aquella soberbia puesta en escena que tenía a Blanca Portillo devorando el escenario en la piel de Segismundo. Hoy, Pimenta dice adiós para ceder el testigo institucional a Lluís Homar, y el mismo título, de nuevo con versión de Juan Mayorga, sube al escenario. Continuar leyendo “Estados lisonjeros”

Estrellas Volodia

Tan mala como Bolena

ENRIQUE VIII Y LA CISMA DE INGLATERRA

El mejor escribano hace un borrón. Y eso vale hasta para los que se llaman Lope, Tirso… o Pedro. El joven Calderón de la Barca que escribió La cisma de Inglaterra parecía querer complacer a la católica corte española con esta tragedia inasible en su fundamento ideológico. Problemas de estructura y ritmo al margen –aceptablemente resueltos por la versión de José Gabriel López Antuñano, y aun así le sobra algún largo monólogo–, es una tragedia sesgadísima, impropia del autor de El alcalde de Zalamea o La vida es sueño, algo que explica su contexto histórico. Continuar leyendo “Tan mala como Bolena”

Estrellas Volodia

El imperio de Portillo

LA VIDA ES SUEÑO

Los grandes textos a menudo hacen grandes a los montajes, pero el camino es de ida y vuelta y también un gran montaje puede realzar a un clásico, situándolo en el lugar que merece ocupar y erigiéndose como un pedestal de carne e ideas para sus versos. Que Helena Pimenta haya elegido La vida es sueño como su primer estreno al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico era hasta ayer una declaración de intenciones arriesgada, pues un corolario al principio expuesto al comienzo es que los grandes textos conducen también a las mayores caídas. Continuar leyendo “El imperio de Portillo”

Estrellas Volodia

Orgullo clásico

LAS MANOS BLANCAS NO OFENDEN

El bueno de Sydney Pollack, que nos dejó hace poco, nos hizo reír con Tootsie. Puede que no supiera que cuatro siglos antes en España triunfaban en los escenarios, los tapados, los travestidos y los enredos de confusión. Eduardo Vasco, al frente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, ha vuelto a apostar por recuperar un texto casi inédito de Calderón. Quizá Las manos blancas no ofenden, que ha estrenado en Almagro, no sea la más brillante de sus comedias. Pero da gusto ver al público rendido ante un montaje que hace pasar un buen rato. Continuar leyendo “Orgullo clásico”

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