Llamadme Ismael

SIGLO MÍO, BESTIA MÍA

Dramaturga y actriz, Lola Blasco (Alicante, 1983) obtuvo el Premio Nacional de Literatura Dramática en 2016 con el texto que ahora estrena el Centro Dramático Nacional: Siglo mío, bestia mía. Sin duda, el jurado valoró lo rupturista y valeroso de una escritura que aborda temas como la inmigración, el papel del primer mundo ante la miseria del tercero y la fractura abierta en Oriente con Irak, Afganistán y, sobre todo y en los últimos años, Siria. Un texto que aborda todo esto con lenguajes rompedores y poéticos. Blasco convierte, lo dice el título, a su realidad en un Kraken, una ballena desde la que, como Jonás, ha de emerger victoriosa una nueva sociedad. Es teatro combativo y social, teatro reivindicativo. Teatro político. Una bestia cargada de intención. También teatro en progreso, con algo de laboratorio, que conviene recibir con precaución, un barco con más de una vía de agua y con un montaje dirigido por Marta Pazos, la batuta de la compañía gallega Voadora, que no ayuda a terminar de hacerlo flotar. Continuar leyendo “Llamadme Ismael”

Estrellas Volodia

Lección de corrección

LA GOLONDRINA

Llegué a La golondrina con ciertas expectativas. Fue uno de los textos de autores contemporáneos seleccionados hace un año para un ciclo de teatro español en Londres, es una obra que había tenido éxito fuera de España y había oído comentarios elogiosos sobre este texto de Guillem Clua, de quien había visto con agrado La piel en llamas (2006). Tenía además a Carmen Maura en el escenario. Y, aunque reconozco que no me había informado y por tanto no sabía bien de qué trataba el montaje, una vez visto se puede decir que el texto tiene lo que, a priori, podrían considerarse temas de gran interés, entre ellos el terrorismo y la identidad sexual. Continuar leyendo “Lección de corrección”

Estrellas Volodia

Un pulso a la libertad

'Espejo de víctima' de Ignacio del Moral
ESPEJO DE VÍCTIMA

Casi todo en el nuevo estreno del CDN es atrevido, empezando por su formato: en Espejo de víctima no asistimos a una obra, sino a dos, La lástima y La odiosa, sendas piezas escritas por Ignacio del Moral de 45 minutos cada una -intermedio mediante- que conforman un díptico brutal, ferozmente inteligente y desafiante a todo tipo de convenciones. No las convenciones formales -la dirección de Eduardo Vasco está al servicio del texto, prescindiendo de la tentación de los fuegos artificiales-, pero sí las mentales, las estructuras de lo políticamente correcto y lo esperable. Continuar leyendo “Un pulso a la libertad”

Estrellas Volodia

Masacre documental

PORT ARTHUR

El estreno de Port Arthur ha coincidido, con solo un par de días de separación, con el terrible ataque contra dos mezquitas de Nueva Zelanda a manos de un extremista supremacista que ha dejado 49 muertos. Es curioso cómo la obcecada realidad ha venido a apoyar a este montaje de teatro documento que recrea el interrogatorio a Martin Bryant, el sospechoso de un atentado similar ocurrido en 1996 en el destino turístico del título, en la isla australiana de Tasmania. Bryant, un joven con pinta de surfero, con un grado de deficiencia mental y un creciente odio a la sociedad, asesinó a sangre fría a 35 personas. Continuar leyendo “Masacre documental”

Estrellas Volodia

Ver arder el mundo

"José K. Torturao", de Javier Ortiz
"José K. Torturao", de Javier Ortiz
Hermés, en el montaje
JOSÉ K. TORTURADO

En La paz perpetua, Juan Mayorga se servía de un título kantiano para plantearse, a través de una fábula contemporánea, una pregunta interesante y espinosa: ¿es lícita la tortura si sirviéndose de ella se puede evitar la muerte de inocentes? Para entendernos, no ya la tortura para arrancarle a un terrorista detalles sobre su organización y por lo tanto atentados futuros, sino algo inmediato: el lugar exacto en el que hay una bomba que va a estallar en unas horas. Eso mismo parece querer plantear José K. torturado, un monólogo del periodista y escritor español Javier Ortiz. Aunque las finalmente la propuesta intelectual de Ortiz se aleja, por desgracia, de la de Mayorga. Continuar leyendo “Ver arder el mundo”

Estrellas Volodia

Sintagma inaceptable

"Monta al toro blanco", de Íñigo Guardamino
MONTA AL TORO BLANCO

El rapto de Europa. No hacen falta muchas nociones de mitología griega para intuir a priori que el título del nuevo texto de Íñigo Guardamino, Monta al toro blanco, que él mismo ha estrenado como director en el Pavón Kamikaze, hace referencia al episodio de la ninfa Europa secuestrada por un Zeus lujurioso y metamórfico. Tampoco hacía falta ser muy avispado para sospechar que el autor de Este es un país libre y si no te gusta vete a Corea del Norte podía descolgarse con un montaje de tesis de izquierda anti europeísta de manual. Pero toda previsión se queda corta visto el cúmulo de excesos de demagogia que viajan de la maldad de los empresarios del continente a la empatía hacia los terroristas islámicos a quienes, pobres, Europa les ha dado “todo… menos una motivación”. Ay…

Quiero creer que el montaje busca la provocación. O eso o Guardamino defiende de corazón los razonamientos más furiosamente antieuropeístas que le situarían, quizá sin ser consciente de ello, en la misma posición, pero al otro extremo, de las extremas derechas de las que tanto habla en esta distopía político-futurista a corto plazo. No lo digo yo: los partidos de extrema izquierda y extrema derecha se dan ya la mano en Italia y se la han dado en el pasado en otros lugares para acabar con la idea moderada de un continente que avanza junto.

“Quiero creer que el montaje busca la provocación. O eso o Guardamino defiende de corazón los razonamientos más furiosamente antieuropeístas”

De deglutir esta pretendida comedia con poca vis cómica -para ser justos, el día que fui al Pavón el público aplaudió a rabiar al final, pero no recuerdo que el montaje le arrancara muchas risas- se extrae la conclusión obvia de que Europa es un continente perverso, una máquina de radicalizar a almas inocentes que encuentran el Islam como vehículo para su odio generado de forma externa. Así, el verdadero peligro acecharía en los rincones de Austria o cualquier otro país donde ciudadanos normales esconden a peligrosos asesinos capaces de matar a sangre fría.

Según esta visión, en un atentado mortal como los que han sacudido varias ciudades en los últimos años, habría que vigilar más a los turistas españoles, una burguesía canalla que esconde monstruos dentro, que a los radicales islámicos. En mitad de la plaza Sintagma de Atenas -lo simbólico es clave-, el españolito se convertirá en terrorista y falso héroe de la Europa idiotizada.

“Guardamino quiere sacarle las vergüenzas a Europa sobre su egoísmo en el drama de los miles de refugiados que llegan desde Siria pero lo hace con mecanismos tramposos”

Monta al toro blanco podría ser una crítica constructiva a los fallos de un continente y un sistema que ni de lejos son perfectos, empezando por el drama de los refugiados, pero para ello habría sido necesaria una mirada menos derrumbada hacia un lado. Guardamino quiere sacarle las vergüenzas a Europa sobre su egoísmo en este drama concreto -los miles de refugiados que llegan desde Siria- pero lo hace con mecanismos que resultan del todo tramposos, sofistas, como invertir la carga moral de un tema como la ablación -no voy a recordar qué colectivos lo practican hoy en día- para convertirlo en una especie de tendencia de moda entre una tribu de ninis aburridos occidentales.

Como obra ideológica que es, Monta al toro blanco lo apuesta casi todo a su intención -su mensaje- y cede en su factura. No se acerca así al humor corrosivo y por momentos brillante de Castigo ejemplar yeah!, donde Guardamino era crítico con la burguesía conservadora. Este miura blanco tiene el mismo humor oscuro, pero hilvanado de forma más burda y sin un texto memorable. La puesta en escena es justita y si se salva en parte es porque hay alguna interpretación con muchas horas de vuelo, sobre todo las de Gemma Solé y Rodrigo Sáenz de Heredia, y un trabajo notable de Sara Moraleda.

Por lo demás, Guardamino podría haber titulado la obra Este es un continente libre y si no te gusta vete a Oriente Medio. Claro que allí no le dejarían hacer esta obra. O mejor dicho, allí, en más de un país, no le dejarían hacer ninguna obra.


Autor: Íñigo Guardamino. Dirección: Íñigo Guardamino. Intérpretes: Rodrigo Sáenz de Heredia, Gemma Solé, Fernando Sainz de la Maza, Sara Moraleda. Escenografía: Alessio Meloni (AAPEE). Iluminación: Pedro Guerrero. Vestuario: Pier Paolo Álvaro (AAPEE). Música: David Ordina. Vídeoescena: Álvaro Luna. El Pavón Teatro Kamikaze. Madrid.

Estrellas Volodia

El marmitako sigue al fuego

PROYECTO 43:2

¿Es fácil cocinar un marmitako? Lo parece: patatas, atún, tomate, cebolla, pimientos… y paciencia. Poco más. Es eso tan extendido por España llamado «cocina pobre». Sin embargo, sospecho que por más que me pusiera a ello, jamás le encontraría el punto. Y no sólo por mi nulidad en los fogones, sino porque las cosas a veces no son tan sencillas como aparentan, por más que la idea sea hermosa y cargada de buena intención. «Proyecto 43:2» es a la vez el nombre de una compañía teatral vasca y de un montaje que se desarrolla en una cocina de una familia de allí, metáfora del txoko o viceversa. Continuar leyendo “El marmitako sigue al fuego”

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