¡Madre mía!

Edipo Chapitô
Los tres integrantes de Chapitô, en la obra
EDIPO

A ver: si mato a mi padre, me caso con mi madre y ésta se acaba suicidando, ¿eso me convierte en el huérfano de mi viuda o en el viudo de mi madre? Esta pregunta, junto a una larga y surrealista disquisición, están entre lo mejor de Edipo. Pero no el que cualquiera de nosotros ha visto otras veces. Que sí, que las grandes tragedias dan para grandes comedias. Y, si quedaba alguna duda, Chapitô. A quienes estas tres sílabas aún no les digan nada, no saben que se están perdiendo a una de las mejores compañías del momento.

Companhia do Chapitô es una formación portuguesa que imparte un master en teatro gestual, físico y cómico, tres actorazos -dos actores y una actriz- iconoclastas que se meriendan en hora y media de risas nada menos que Edipo y que repiten en Cuarta Pared la próxima semana con Electra gracias al Festival de Otoño. ¿Su secreto? Hacen teatro. Teatro tan aparentemente sencillo como complejo en el fondo, porque lleva en la mochila años de escuela y toneladas de tradición, talento, ingenio y creatividad.

En escena, Jorge Cruz, Nádia Santos y Tiago Viegas, solos ante el peligro. El espacio, tan vacío que Peter Brook sentiría vértigo. Sus cuerpos son sus armas. Cuando presentaron la bellísima, juguetona y también hilarante Tempestad de Shakespeare hace unos años en Almagro se servían de una tela elástica, una especie de gran fular, que convertían en oleaje, islas, aposentos, trajes, herramientas… Aquí ni eso.

“En escena, Jorge Cruz, Nádia Santos y Tiago Viegas, solos ante el peligro. El espacio, tan vacío que Peter Brook sentiría vértigo. Sus cuerpos son sus armas”

De Tebas a Corinto y de regreso a Tebas, el trío se reparte los personajes de la tragedia de Sófocles con alegría y se desenvuelve entre líneas prestando atención a los pequeños detalles, a las conversaciones no escritas, a la comedia de las miradas y la traducción al lenguaje de la calle de las contradicciones del clásico.

No, no está Sófocles. Está la historia de Edipo, narrada por bufones que no respetan nada porque les gusta divertirse. Los integrantes de Chapitô son clowns que convierten al perro del ciego Tiresias en protagonista de una escena políticamente incorrecta, que no se cortan con las deformidades, físicas y morales, que se dan a los excesos del sexo bruto para ilustrar la pasión de Edipo por su madre Yocasta, que construyen esfinges y oráculos con cuerpos entrelazados y que dejan una de las escenas más divertidas que recuerdo, un parto, el del protagonista, para los anales de la comedia.

“Chapitô construye esfinges y oráculos con cuerpos entrelazados y deja una de las escenas más divertidas que recuerdo, un parto, el del protagonista, para los anales de la comedia”

Dentro de unos días, más Chapitô en Madrid. Si son amantes del texto de los clásicos, puristas de lo grecolatino, olvídense de estos portugueses: saldrán enfadados. Si, por el contrario, buscan teatro con mayúsculas, no se los pierdan. Habría que estar ciego para no ver cómo hacen del escenario el espacio de libertad que nunca debería dejar de ser.


Creación colectiva: Companhia do Chapitô, a partir de la tragedia de Sófocles. Dirección artística: José Carlos García. Intérpretes: Jorge Cruz, Nádia Santos y Tiago Viegas. Dirección técnica: David Gonçalo Florentino. Sala Cuarta Pared. Madrid.

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