Así se sale del armario

TWELFTH NIGHT

Que Noche de reyes es una de las comedias más brillantes de Shakespeare, un maravilloso enredo con “tapada” y equívocos sexuales, estaba fuera de duda. Los personajes luchan contra sus instintos y atracciones primarias sin saber que, en realidad, todo es más “pro natura” de lo que creen. De igual modo, las subtramas, bien engarzadas con la principal, dejan momentos magníficos, como el escarmiento que recibe el soberbio Malvorio –para antología de las inocentadas– o el duelo de cobardes al que se ven arrastrados Cesáreo y el bobo Don Andrés de Carapálida. Continuar leyendo “Así se sale del armario”

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Importancia relativa

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO

Otra vez La importancia de llamarse Ernesto. Bien, nunca está de más disfrutar del repertorio más incontestable de Oscar Wilde, un enredo de personajes de la alta sociedad que tiene el récord de respuestas ocurrentes por página. Apunten ésta de Algernon, el soltero empedernido: «Todas las mujeres llegan a parecerse a sus madres. Ésa es su tragedia». Hay poco que decir del texto, bien adaptado por Alfredo Sanzol y José Padilla. Sanzol, autor navarro de comedias con sello personalísimo como Sí, pero no lo soy, dirige aquí a sus paisanos, la compañía del Teatro Gayarre, en una producción cuidada con escenografía floral y vestuario victoriano de Alejandro Andújar, en el que desentonan detalles como los pendientes y las melenas masculinas. Continuar leyendo “Importancia relativa”

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Bieito se va por las ramas

FORESTS

El infierno es un lugar turbio”, brama la voz magnética de la cantante Maika Makovski, un torrente de energía conducida a través de  una guitarra, de un teclado, de una garganta que ha debido de beber mucha PJ Harvey. “Nuestra comunidad se ha convertido en una jungla de bestias”, lamenta José María Pou, enfundado en una piel de oso  aquí, convertido en bufón allá, rotundo siempre, gran actor con lo que le echen; “La venganza está en mi corazón, la muerte en mi mano”, declama en elegante inglés George Costigan. Hemos llegado a Tito Andrónico, a la noche, al mal, a las tinieblas del alma, a Macbeth y acaso a lo mejor de Forests. El árbol solitario que preside de la escenografía se eleva, desarraigado, y la tierra inunda y mancha las historias, la vida de hombres y mujeres convertida en estercolero de maldad. Continuar leyendo “Bieito se va por las ramas”

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Entre la niebla

BABEL

En español, hasta que la corrección política venga a impedírnoslo, decimos que algo nos suena a chino cuando no entendemos lo que significa. En inglés, dicen que les suena a griego, pero tienen otra expresión, “hablando en lenguas”, para definir ese campo de agramante que a veces se produce entre las personas cuando emisor, canal y receptor no sintonizan. Ése, Speaking in Tongues, es el título original de Babel, un laberinto emocional sobre  la incapacidad de varios personajes para amarse y decirse lo que quieren decirse. Continuar leyendo “Entre la niebla”

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Ortodoxia pinteriana

VIEJOS TIEMPOS

Da la sensación de que abordar un texto de Harold Pinter ha de convertirse en un ejercicio de distancia, un tira y afloja verbal entre criaturas de hielo. Es una opción, inapelable, pero no necesariamente la única. En ese sentido, este Viejos tiempos que dirige Ricardo Moya es un montaje tan correcto como ortodoxo. O al menos, sigue lo que podríamos llamar la ortodoxia pinteriana. Deeley y Kate, que reciben la visita de Anna, están tan alejados entre sí como de la enigmática amiga, de cuyo pasado común  irán recuperando diferentes perspectivas con las que el Nobel británico evidenció la fragilidad de lo evidente. Continuar leyendo “Ortodoxia pinteriana”

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Regreso al futuro

EL TIEMPO Y LOS CONWAY

Cuestión de pasados y de presentes: otro director habría optado para El tiempo y los Conway por un universo de sombras. Es curioso comprobar, con ambas piezas en cartelera, cuánto le debe el Agosto de Tracey Letts –brillante en la versión de Gerardo Vera, aunque en códigos muy diferentes– a la obra de John Boyton Priestley que dirige Juan Carlos Pérez de la Fuente: demasiadas casualidades, desde el padre ahogado a las hijas infelices, los maridos comparsas o tarambanas, la mansión que se hunde… Continuar leyendo “Regreso al futuro”

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El gran drama americano

AGOSTO (CONDADO DE OSAGE)

Inventada la ‘tragedia americana’, queda por establecer si existe el ‘gran drama americano’. El problema es que EE UU es inabarcable: más que un país, sus siglas definen a todo Occidente. Y aun así, cuando acaban las cortísimas casi cuatro horas de Agosto (Condado de Osage), se tiene la sensación de que Oklahoma es toda Norteamérica y los Weston el retrato de un pueblo incapaz de escapar a su sino, un óleo hiperrealista de Andrew Wyeth, como los que hábilmente ha incardinado Gerardo Vera como cortinas audiovisuales en esta hermosa e hiriente despedida del CDN. Lástima que le haya llevado ocho años llegar a brillar en su mejor montaje. Continuar leyendo “El gran drama americano”

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Shakespeare a propulsión

THE COMEDY OF ERRORS / RICHARD III

Existe un territorio teatral en el que todo está permitido, sujeto tan sólo a la ley del talento y al poder de la imaginación. En este País de Nunca Jamás los actores vuelan como los niños perdidos. Es una tierra de posibilidades, donde el brazo ejecutor de las cobardes órdenes del taimado protagonista de Ricardo III parece sacado de La matanza de Texas y el alguacil que impone orden en la confusión de La comedia de los errores recuerda al policía de los Village People. Algunos ingleses, por fortuna, no han olvidado que la polisemia hermana en su idioma los términos actuar y jugar. Continuar leyendo “Shakespeare a propulsión”

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En la soledad de los campos de algodón

En la soledad de los campos de algodón

GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC CALIENTE

No es extraño que a alguien tan fascinado por el poder y sus abusos, aunque habitualmente sea desde la épica (ahí están sus adrenalínicos Ricardo III, Julio César y Ubú), como es Àlex Rigola le haya interesado el retrato de familia derrumbándose que es Gata sobre tejado de zinc caliente de Tennessee Williams, un damero maldito en el que siempre falta una palabra -la innombrable atracción homosexual entre Brick y Skipper- y en el que otras muchas se lanzan a la cara, creando una pantalla de ruido que esconde una terrible incomunicación. Continuar leyendo “En la soledad de los campos de algodón”

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